Más que un calendario, un legado

Punto de Encuentro

Reflexiones que dejan huellas.

Más que un calendario, un legado

Hay objetos que nacen para cumplir una función y luego desaparecen. Un calendario, por ejemplo, suele acompañarnos durante un año antes de terminar olvidado en una gaveta o en el cesto de la basura.

Pero hubo una colección de calendarios que desafió esa costumbre. No fueron concebidos únicamente para marcar el paso de los días; fueron creados para impedir que el tiempo borrara la memoria de Constanza.

En una época en la que aún no era común documentar sistemáticamente la vida de nuestro municipio, Farmacia San José tuvo la visión de iniciar un proyecto que trascendía la promoción comercial. En el año 2009 nació una colección de calendarios con un propósito mucho más profundo: conservar imágenes de nuestro pueblo, de sus costumbres, de sus paisajes y de aquellos elementos que forman parte de nuestra identidad.

La introducción de la edición 2010 lo expresaba con absoluta claridad: 

"Este calendario del año 2010 es una iniciativa de la Farmacia San José que comenzó en 2009 para conservar imágenes características de nuestro pueblo, nuestras costumbres y nuestros íconos."

Aquellas palabras parecían sencillas. Sin embargo, encerraban una visión extraordinaria: comprender que la memoria de un pueblo también se construye a través de las imágenes.

La quinta edición, publicada en diciembre de 2011 bajo el título "Constanza en Blanco y Negro", fue dedicada a una extraordinaria colección fotográfica del constancero Rubén Darío Abud. A través de su lente quedaron inmortalizados paisajes, sembradíos, montañas, la neblina que abraza el valle, aves, flores, trabajadores del campo y escenas cotidianas que, sin proponérselo, hoy forman parte del patrimonio visual de nuestra comunidad.

Rubén no solo tomó fotografías.

Interpretó el alma de Constanza.

Cada imagen parecía decirnos que la belleza de este valle no reside únicamente en sus montañas, sino también en su gente, en su trabajo silencioso y en esa estrecha relación entre el ser humano y la naturaleza que durante generaciones ha definido nuestra identidad.

Detrás de aquel proyecto también estuvo la visión de doña Mercedes Antonia Pérez, fundadora de Farmacia San José, una mujer profundamente comprometida con su comunidad. Más allá de dirigir durante décadas una empresa familiar ejemplar, entendió que el sector privado también podía aportar al desarrollo cultural, social e histórico de su pueblo.

No es casualidad que aquellos calendarios persiguieran objetivos que iban mucho más allá de mostrar hermosas fotografías. Buscaban incentivar el turismo cultural, servir como punto de partida para la Semana Anual de la Cultura de Constanza, promover la construcción del Mirador del 80 y, sobre todo, dejar una referencia visual para las generaciones presentes y futuras sobre la evolución de nuestro municipio.

Incluso una parte de los recursos obtenidos con este proyecto era destinada al Patronato de Rehabilitación de Constanza, demostrando que la cultura y la solidaridad también podían caminar de la mano.

Durante años conservé los calendarios que pude obtener, calendarios con el cuidado con que se protege un documento histórico. Nunca los vi como simples almanaques. Para mí eran pequeñas ventanas hacia una Constanza que cambiaba con el paso de los años, pero que permanecía viva en cada fotografía.

Hoy deseo hacer algo que considero justo.

Quiero que estas colecciones dejen de ocupar un espacio en mi biblioteca personal para pasar a formar parte de la memoria colectiva de nuestro pueblo.

Por ello, hago entrega pública de esta colección a la Fundación Casa de la Cultura de Constanza, con el deseo de que estos ejemplares enriquezcan su biblioteca y puedan ser consultados, apreciados y disfrutados por estudiantes, investigadores, amantes de la fotografía y por todo aquel que sienta orgullo de nuestra historia.

La memoria de un pueblo no debe permanecer guardada en una gaveta.

Debe estar al alcance de todos.

Porque llegará el día en que alguien quiera descubrir cómo era Constanza hace veinte, treinta o cincuenta años. Entonces comprenderá el inmenso valor que tuvieron quienes decidieron documentarla antes de que el tiempo comenzara a transformarla.

Hoy rindo homenaje a Rubén Darío Abud por regalarnos su mirada; a doña Mercedes Antonia Pérez por impulsar una iniciativa visionaria; a Farmacia San José por comprender que una empresa también puede construir cultura; y a todas las personas que hicieron posible este hermoso proyecto.

Ellos entendieron algo que nunca deberíamos olvidar:

La memoria también necesita guardianes.

Y preservar esa memoria es, quizás, una de las formas más sinceras de decirle a un pueblo cuánto lo amamos.


Colección "Constanza"

2009 – Primera entrega. Portada: espejo de agua del Parque Anacaona y fachada de la iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes.

2010 – Las Pirámides.

2011Constanza en Blanco y Negro. Fotografía de Rubén Darío Abud.

2012 – La niebla del valle.

2015 – Sembradíos.


Punto de Encuentro

"La historia se escribe cada día. Depende de nosotros decidir qué merece ser recordado."

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