Cuando las raíces nos llaman
Hay lugares que nunca dejan de llamarnos. Podemos cambiar de ciudad, de país o incluso de continente. La vida nos lleva por caminos inesperados, construimos nuevos hogares, hacemos nuevas amistades y aprendemos a amar otros paisajes. Sin embargo, existen raíces que la distancia nunca consigue romper. Constanza tiene ese extraño poder. Quien nace allí, o quien aprende a amar este valle como propio, siempre encuentra una razón para regresar. Hace apenas unos días tuve el privilegio de vivir dos experiencias muy distintas que, curiosamente, me condujeron a la misma reflexión. La primera fue la celebración del 43.º aniversario de la Fiesta Anual de Constanceros, una tradición que durante más de cuatro décadas ha reunido a generaciones de hombres y mujeres que, aunque hoy vivan en distintos lugares, siguen sintiendo a Constanza como su hogar. Detrás de esta hermosa iniciativa permanece, con la misma convicción del primer día, su fundador, Martín Damián, quien ha dedicado más de cuarenta año...